Bajo el signo de Ishtar

Unos arqueólogos que estudian la antigua civilización sumeria, acaban llegando por casualidad a un reino subterráneo habitado por sumerios albinos y sus enemigos, los monstruosos hombres-topo. A pesar de la hostilidad inicial de los nativos, los exploradores serán tratados como dioses gracias a que poseen el “poder de Ishtar” (una linterna), que es capaz de dañar gravemente a un pueblo que nunca ha visto al luz del sol. Conocen a Adad, una hermosa mujer con “la marca de la oscuridad” (no es albina) y que, en consecuencia, es tratada como esclava. Los arqueólogos acabarán descubriendo que los hombres-topo a pesar de su horrible aspecto, son amigables y gracias a ellos se librarán de las garras del sumo sacerdote (que quería ejecutarlos) tras una gran batalla. Por desgracia, Adad morirá sepultada bajo los escombros del templo. Tras un emotivo diálogo, sus amigos arqueólogos logran huir.

Resulta extraño como los sumerios recuerdan sorprendentemente a los egipcios… hasta en la escritura.

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